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| PEDRO
DÍAZ CASSOU |
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Erudito e investigador de la
literatura popular murciana (Murcia, 1843-1902). A él debe la investigación
literaria y folklórica regional mucho de lo que hoy conocemos, sobre todo,
en el campo de la literatura en murciano, que recoge en su volumen La
literatura panocha (1895), pero también en el de las canciones tradicionales
vinculadas a festejos y costumbres, que recogió en su Cancionero panocho
(1900). Su aproximación a este terreno abarcó también el campo de las
historias, recogido en sus Leyendas murcianas (1902), y el no menos
interesante de las creencias populares en torno a la meteorología, que son
reflejo de la fe de una sociedad agrícola y que Díaz Cassou recogió en su
Almanaque folklórico de Murcia (1982). |
Tales libros -reeditados por la
Academia Alfonso X el Sabio (1982)- reflejan bien las capacidades de Díaz Cassou como folklorista y como investigador, quien venía a realizar para
Murcia lo que otros muchos investigadores hacían en el resto de España. De
este modo, su labor como recopilador de la literatura popular murciana es
muy importante, incluso rescató los primeros versos en lengua murciana
conocidos, poema anónimo del siglo XVIII llamado La barraca.
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| JOSÉ
MARTÍNEZ TORNEL |
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José Martínez Tornel fue
periodista y escritor (Murcia, 1845-1916). Oriundo de la Huerta de Murcia,
nació en las proximidades de la Ermita de Patiño. Estudió en el Seminario de
San Fulgencio y Derecho en Madrid y en Valencia, Universidad por la que se
licenció. Fundó El Diario de Murcia, que se publicó entre 1879 y
1903. Posteriormente, fue colaborador asiduo del diario El Liberal.
Su labor periodística fue muy importante en toda una época de Murcia, en
cuya sociedad influyó poderosamente. En este sentido destaca la campaña
realizada cuando se produjo la riada de Santa Teresa. |
Desde el punto de vista
literario, no fue menor su labor. Desde su puesto privilegiado de editor y
propietario de El Diario de Murcia, promovió muchas colecciones
literarias, en las que se convirtió en uno de los más asiduos escritores
contribuyentes, ya que muchos de los libros pertenecían al propio Martínez
Tornel.
Su labor como recopilador de la literatura popular murciana es muy valorada
en la actualidad, por las grandes recuperaciones que llevó a cabo del
folklore oral, tanto a través del cuadro de costumbres (son muy recordados
El ventorrillo o Un velatorio de Ángel) como a
través de los propios romances y canciones tradicionales recogidos de
la Huerta y el Campo de Murcia en numerosos libros: Romances populares
murcianos, Costumbres murcianas, Cuentos y tradiciones murcianas, Cantares
populares murcianos, etc.
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| JOSÉ
FRUTOS BAEZA |
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José Frutos Baeza nació
en Murcia, en un humilde hogar de la calle de las Barcas, el 11 de enero de
1861. Fue cajista de imprenta en El Diario de Murcia, donde publicó
su primer libro Palicos y cañicas, en colaboración con el
poeta local José María Rodríguez Gabaldón, en el año 1885. Después,
estuvo como periodista junto a Martínez Tornel y ejerció la profesión
de procurador de los tribunales. También perteneció a la Redacción del
diario El Tiempo. |
Ha sido el poeta que mejor ha
interpretado el alma de la Huerta Murciana y supo cantar como nadie sus
bellezas en lengua murciana. Cultivó con predilección el romance.
Publicó en verso: Pólvora en salvas (1895); Cajines y
albares (1904) y Desde Churra a la Azacaya, pasando por
Zaraiche (1915).
En prosa: El ciudadano Fortún, relato novelesco (1909) y
Bosquejo histórico de Murcia y su Concejo, obra póstuma (1934),
escrita en sus años de archivero municipal.
Escribió numerosos textos y poemas en murciano, los cuales han llegado a ser
un importante referente para el estudio de la cultura y la lengua murciana
(como es el caso de su poema Pronunciación Huertana). Frutos
Baeza murió el 29 de marzo de 1918.
Entre los autores murcianos son muy pocos los que se han dedicado al teatro.
Pues bien, la Región de Murcia tiene en su historia un autor que se dedicó
al estudio del teatro en la Huerta del Segura. Es lo que Frutos Baeza llama
"Juegos" y cuya historia él estudia: son textos cómicos, que
han sido regocijo de los huertanos en el transcurso de muchas generaciones:
El médico, El caballero particular, El
juego del "cedazo" y El Cristo del velón, son ejemplos
de esos juegos y son fundamentalmente sencillas narraciones dialogadas, muy
próximas a antiguas formas de teatro popular.
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| VICENTE
MEDINA TOMÁS |
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Vicente Medina es
nuestro poeta y dramaturgo más universal, y hasta hay quien afirma que al él
se le debe gran parte de la identidad murciana. Al publicar sus Aires
Murcianos (una de las principales obras escritas en murciano), su
nombre resonó en todos los ámbitos de España, y con razón pudo decir "Azorín"
que, aunque no escribiera más versos, le bastaban estos para colocarle entre
los grandes líricos del parnaso. |
Vicente Medina Tomás nació en
Archena en el año 1.866. De familia humildísima, su afán por aprender le
llevó a estudiar por las noches, aficionándose pronto a la lectura. Fue
camarero y empleado del Balneario de Archena, donde puso un puesto de libros
y periódicos. Ingresó voluntario en el servicio militar y estuvo en
Filipinas. Allí, en la revista La Oceanía, que se editaba en Manila,
vio por primera vez publicados unos versos suyos que firmó con el seudónimo
M. Nadie.
Como muchos poetas, su musa fue su gran amor Rufina Crevillén. Nunca
pudo olvidarla el poeta... soñó con ella y la inmortalizó en sus versos,
como más tarde haría con Josefina Carretero, la esposa del amor
apacible, la compañera que le dejó un vacío inmenso al perderla y a la que
dedicó sus más sentidas elegías.
Emigró a Argentina en 1908 hasta que en 1931, dolido de nostalgia, decide
volver a España. Retornó posteriormente a Argentina y allí murió el 17 de
agosto de 1937.
Su obra es muy variada, cuya mejor creación es, sin duda, Aires
murcianos, representación máxima del espíritu murciano enfrentado a
los impulsos vitales más dramáticos: el amor, la muerte, la guerra, la
pobreza, la emigración, la sequía, etc. Sentimientos que culminarán en su
más famoso poema, Cansera, representación máxima del
desaliento del huertano ante las adversidades.
Vicente Medina sintió desde joven atracción por el teatro, pero es en 1898,
fecha de escritura de El rento, cuando se decide a cultivar un
teatro que refleje las verdaderas costumbres murcianas expresadas en su
lengua sin intenciones burlescas, lo que causa, tras el estreno, una muy
buena opinión en la crítica.
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| MIGUEL
HERNÁNDEZ GILABERT |
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Miguel Hernández Gilabert
(1910-1942), poeta y dramaturgo autodidacta y de influencia clásica
(admirador de Góngora y Garcilaso), nació en Orihuela procedente de una
familia humilde y campesina, trabajó de niño como pastor de cabras, de ahí
que le llamaran "El Poeta Pastor", siempre llevaba consigo algunos
libros de poesía que le distraían en sus largas horas de soledad y allí fue
donde empezó a escribir sus primeras poesías que le publicaron en periódicos
y revistas locales. |
A los 23 años publicó su primer
libro Perito en Lunas, y con el éxito que le dio, marcho a
Madrid donde se daría a conocer y alzaría la fama, aunque en un primer
momento le resulto muy difícil, al no encontrar trabajo, tuvo que regresar a
Orihuela, para volver a intentar en 1934 la vuelta a Madrid, donde si
encontró la ayuda de dos grandes poetas Vicente Alexandre, Federico García
Lorca y Pablo Neruda.
Llegada la Guerra Civil, se hace miembro del partido Comunista Español y se
alista a favor del bando republicano. Se enrola como voluntario y marcha al
frente tomando parte activa.
En 1937, en plena guerra, se casa con su novia Josefina Manresa, hija de
Orihuela y a la que dedicó muchas de sus poesías amorosas. De este
matrimonio nacieron dos hijos. El primero murió a los diez meses, pero al
año siguiente nace su segundo hijo a quien pone por nombre Manuel Miguel. A
este hijo fue al que dedicó sus famosas Nanas de la Cebolla.
Al terminar la guerra, en 1939, es detenido cuando intentaba escapar en la
frontera portuguesa, y es encarcelado, acusado de escribir poesías contra el
fascismo y por ello es condenado a muerte. La presión de numerosas
personalidades nacionales y extranjeras hace que se le conmute la pena a 30
años de cárcel. Miguel va de cárcel en cárcel, dejándose su vida, enfermando
cada vez más, y escribiendo poesías a su mujer y a su hijo, hasta que en
1941 lo trasladan a la Prisión de Alicante, donde su enfermedad le postra en
la cama del hospital de la cárcel durante varios meses. El 28 de Marzo de
1942 moría uno de los Grandes Poetas de la literatura murciana y castellana.
Su obra en lengua
murciana es bastante escasa, pero muy relevante. Destacan algunos poemas en
los que representa la realidad, la lengua y los valores del huertano, como,
por ejemplo, en el poema En mi barraquica (El Pueblo de
Orihuela, 1930).
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| RAFAEL
GARCÍA VELASCO |
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Rafael García Velasco
nació en una casa huertana de la Senda de Granada, Espinardo, en 1912. Pasó
la mayor parte de su infancia y juventud en Puente Tocinos, con sus abuelos
maternos, y sus vivencias de entonces las llevó a su novela Ronda
Huertana, cuyos personajes conoció y de ellos escuchó muchas
anécdotas y sucedidos que después glosó en sus escritos. Los cantares
que figuran en dicha novela son originales, con un marcado sabor popular,
que pregonan su identificación con el folklore murciano. |
Hizo estudios de Magisterio,
que ejerció varios años, dedicándose después a la profesión de agente
comercial. Viajó por España y otros países europeos. Colaboró en multitud de
periódicos y revistas. Escribió novelas regionales: El bien que trajo
el mal y la ya citada Ronda Huertana; libros en verso:
Carne y Alma, y Primicias de la Luz; cuentos:
El mismo amor; teatro: Pimentonera, Águeda,
la Solterona, Fuente de Amores y El Príncipe
Generoso.
Su amor a la literatura murciana le llevó a crear los Cuadernos
Murcianos, de los que publicó cuarenta y dos números, con unas mil
quinientas páginas, en las que figuran recopilados trabajos de unos
trescientos autores de nuestra tierra.
Velasco destaca, sobre todo, por sus obras en murciano, entre las que
sobresale su libro Romancero Panocho.
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| EDUARDO
RUIZ CASADO |
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Este escritor de San Pedro del
Pinatar, que dedicó numerosos trabajos al uso y expansión de la lengua
murciana en diversas colaboraciones de prensa, revistas y radiofónicas,
destaca por la creación de una de las mejores obras escritas en murciano:
Dend'er Mar Rojo ar Mar Menor, ¡Sucedió en Murcia!, obra que lo
eleva a lo más alto entre los escritores murcianos y que se ha convertido en
punto de referencia para el estudio de nuestra lengua.
Por desgracia, Ruiz Casado falleció hará algunos años, dejando entre sus
proyectos la recreación de El Quijote en murciano. |
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